QuattroPod y EZCast ProAV para salas, auditorios y escenarios
Presentar con un botón o llevar el HDMI por cable de red hasta 180 m: cómo funcionan QuattroPod y EZCast ProAV y cuál encaja en cada sala, auditorio o escenario.
En una sala de reuniones pequeña, un receptor inalámbrico lo resuelve casi todo. Pero en un salón de actos, un auditorio o un escenario las cosas se complican: el portátil del ponente está en el atril, el proyector cuelga al fondo de la sala, hay una pantalla en el vestíbulo y, entre ponencia y ponencia, cada invitado trae su ordenador.
La solución de siempre es un cable HDMI largo. Funciona hasta que alguien lo pisa, falla un conector o hay que llegar a una segunda pantalla. En este artículo te explicamos las dos soluciones que más usamos en estos espacios, QuattroPod y EZCast ProAV, y cuál encaja en cada caso. Si lo que tienes es una sala de reuniones, empieza por el artículo sobre el EZCast Pro Box II.
Dos necesidades distintas
Antes de elegir equipo, conviene separar dos preguntas:
- ¿Cómo llega el portátil de quien presenta a la pantalla? Si cada ponente trae su ordenador, lo más cómodo es que no tenga que configurar nada: conectar y pulsar un botón. Eso es QuattroPod.
- ¿Cómo llega la imagen de un sitio a otro del edificio? Del atril al proyector, de la cabina de control al escenario, o a varias pantallas a la vez. Aquí el cable de red sustituye al HDMI. Eso es EZCast ProAV.
Muchas salas grandes necesitan las dos cosas, y se pueden combinar.
QuattroPod: un botón y a la pantalla
El QuattroPod tiene dos piezas: un receptor conectado por HDMI a la pantalla o al proyector y unos transmisores con un botón grande. El ponente conecta el transmisor al portátil, pulsa el botón y su pantalla sale en la sala. No hay que instalar ningún programa ni saber el nombre de ninguna red Wi-Fi.
Según las fichas del fabricante:
- Un receptor admite hasta 32 transmisores emparejados y muestra hasta cuatro a la vez con la pantalla dividida.
- Sin transmisor, también acepta AirPlay, Miracast y Google Cast, igual que un receptor inalámbrico convencional.
- Funciona por Wi-Fi de 5 GHz, con un alcance de hasta 30 metros sin paredes de por medio.
- Con pantalla táctil, permite controlar el ordenador desde la pantalla (hasta 10 dedos con el transmisor, en Windows y macOS).
Hay tres versiones, y la diferencia es importante:
| Versión | Transmisor | Resolución por el transmisor | Pantallas a la vez | Receptor con PoE |
|---|---|---|---|---|
| QuattroPod | HDMI o Mini DisplayPort, con PoE | Hasta 4K (30 fps) | Hasta 4 | Sí |
| QuattroPod Mini | HDMI | Hasta Full HD (60 fps) | Hasta 4 | Sí |
| QuattroPod Lite | HDMI, un solo transmisor | Hasta Full HD (60 fps) | 1 | No |
Para una sala de juntas donde presentan visitas, el QuattroPod Mini suele bastar. Si el contenido es en 4K o el transmisor debe ir a un equipo con DisplayPort, el QuattroPod estándar.
EZCast ProAV: el HDMI por cable de red
El EZCast ProAV también tiene dos piezas: un transmisor (ET), donde se conecta el ordenador o la fuente de vídeo, y un receptor (ER), conectado a la pantalla o al proyector. Entre los dos hay un cable de red normal en lugar de un HDMI.
Según la guía del fabricante:
- Lleva vídeo 4K a 30 Hz o Full HD a 60 Hz por un solo cable de categoría 5e, hasta 180 metros.
- Puede pasar por switches de red convencionales, y encadenarlos para llegar más lejos.
- Funciona como extensor (un transmisor, un receptor), como splitter (un transmisor hacia muchas pantallas) o como matriz (cada pantalla elige qué fuente muestra), hasta 15 entradas y 15 salidas.
- Envía también teclado y ratón (KVM): puedes controlar desde el escenario un ordenador que está en la cabina.
- Lleva las señales de mando a distancia por infrarrojos y RS-232, para encender o cambiar la entrada del proyector desde lejos.
- Tiene salida de audio separada en el receptor, para llevar el sonido al equipo de megafonía.
- El retardo es de 0,06 a 0,10 segundos: inapreciable en una presentación o un vídeo.
El transmisor tiene, además, una salida HDMI para un monitor de retorno en el atril, de modo que el ponente ve lo mismo que el público.
Cuál encaja en cada espacio
- Sala de reuniones o aula: un receptor inalámbrico como el EZCast Pro Box II es lo más sencillo.
- Sala de juntas con visitas frecuentes: QuattroPod. Cada visita pulsa el botón y presenta, sin pedirle que configure nada.
- Salón de actos o auditorio con el proyector lejos: EZCast ProAV del atril al proyector, y un QuattroPod en el atril para que los ponentes invitados conecten su portátil.
- Escenario con varias pantallas (escenario, vestíbulo, sala anexa): EZCast ProAV en modo splitter, la misma imagen en todas las pantallas por cable de red.
- Aula grande o laboratorio con varias fuentes: EZCast ProAV en modo matriz, para elegir en cada pantalla qué fuente se muestra.
La red: donde se juega que funcione
Tanto el QuattroPod como el EZCast ProAV dependen de la red, y aquí es donde vemos más problemas:
- El vídeo por red ocupa mucho. Con el EZCast ProAV, lo más seguro es un switch dedicado o una red separada (VLAN) para el vídeo, para que no compita con el trabajo de la oficina ni lo frene. Cuando una fuente va a varias pantallas, el switch debe estar preparado para ese tráfico (multicast).
- El Wi-Fi de un auditorio lleno es exigente. Con doscientas personas con el móvil, el canal de 5 GHz del QuattroPod debe estar bien elegido y lejos de los puntos de acceso más cargados.
- Pruébalo con la sala llena. Una prueba en una sala vacía dice poco. Hay que probar con todos los equipos conectados y, si es posible, en una situación real.
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Cómo te ayudamos en nData Systems
Diseñamos e instalamos el equipamiento AV de la sala: elegimos el equipo según el espacio, pasamos el cableado de red, configuramos el switch o la red separada para el vídeo, instalamos transmisores y receptores, y lo probamos con los portátiles de los ponentes y el proyector real. Tienes el detalle de los equipos en las fichas del QuattroPod, del transmisor EZCast ProAV ET02 y del receptor ER02.
Como somos una empresa de informática, también nos encargamos de la parte que a menudo falla: la red y el Wi-Fi que hay detrás.
Conclusión
En salas grandes, el problema no es la pantalla, sino cómo llega la imagen. QuattroPod resuelve el portátil del ponente: un botón y a la pantalla. EZCast ProAV resuelve la distancia: el HDMI por cable de red, hasta 180 metros y a tantas pantallas como haga falta. Con una red bien preparada, los dos hacen que la tecnología pase desapercibida, que es lo que debe hacer.
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